Pero puse en la balanza casi un año de amarguras, cachetazos y fracasos. Palabras feas si las hay.
Y decidí hacerlo, no sólo por mí, sino por todos los que me bancaron desde el suceso del 7 de Diciembre del 2008 y por todos a los que volví locos con mis temores.
Primero ELLA, y sabe a quien me refiero, que saltó de la cama esa mañana y no paró de estar alerta ni un segundo durante casi todo este año. Después por ELLAS, que sufrieron también todo el año por la integridad de su padre. Luego por mis amigos, y los amigos de mis amigos, que también me bancaron todo este tiempo.
Pero paralelo a todo, estaba él, que me ayudó a decidirme a pesar del dolor del momento y del que vendría después. El es Gabriel (Gaviota), mi hermano, mi amigo.
Porque yo estaba frente a un dolor cierto, pero él no tuvo ni el 1% de las posibilidades que yo tuve. Y sentí que por eso no debía aflojar y correr, el 24, los 10k de la Nike Human Race
Y llegó el día y sabía que allí estaría.
Corrí solo, pero eso es lo que todo el mundo creyó.
Yo corrí con vos, sentí que estábamos juntos, como miles de veces.
Y cuando ya no daba mas, había un impulso que me llevaba, al que solo le faltaba un “dale boludito”.

Y llegué a los 8 kilómetros y la gente vio a un tipo de 45 años, caminar y lagrimear.
Y no se si era porque me faltaba poco para llegar o porque nos quedaba poco tiempo juntos, pero si, no era transpiración en los ojos, confirmo que eran lágrimas.
Todavía tengo ampollas, dolores de espalda, de pié y musculares.
Antes de un año de mi infarto, y contra viento y marea, lo hice.
A los ponchazos, casi último, pero sentí la misma emoción, estoy seguro, que cuando Del Potro ganó el U.S. Open. (Solo unos mangos de diferencia).
A todos, gracias
A vos Gaby, nos vemos en la próxima, por vos y por mí.
