Durante más de 24 horas había estado sin luz, gracias a mis “amigos” de Edesur.Es que la tormenta del día anterior y las mentiras del sector “emergencias”, que mas bien es la oficina de autoayuda de Edesur, me habían hecho pasar un día pésimo.
Estuve a punto de no ir, porque estaba cansadísimo y con los pelos de punta.
No descansé, no hice la dieta que debería haber hecho antes de correr, pero arranque, casi sobre la hora, para San Isidro.
Empezó pasadas las 21 y fue durísima.
Barro por donde quieras, charcos, pasto, todo atentaba contra mis piernas.
Yo tenía mi linternita en la frente, pero había otra que alumbraba un poco mas adelante, como apurándome el paso, (siempre fue impaciente).
Esta vez no vi ningún ave en el cielo, pero si un montón de estrellas. Una de ellas fue la que me alumbraba adelante, pero no pude saber cual era.
Si estuve seguro de quien era y con semejante copiloto, como no iba a llegar
Y me acerqué a la llegada y la cruzamos. Mi linterna, mi estrella y yo
En la general, sólo 40 llegaron después que yo.
En la categoría de edad, (45-49) tengo un orgullosísimo último puesto.
Sano y salvo de nuevo.
Con mi amigo/hermano otra vez...
