Cuando te pusieron un 3 y le dijiste a tus viejos que era porque al profesor no le quedaban números y por eso te tocó.
No te lo creía ni un bebé. Al único que le parecía una mentira potable, como no podía ser de otra manera, era a vos.
Y como la vida, en algunas ocasiones es caprichosa y malvada, te pegó una piña que te dejó temblando hasta el alma.
Y, sinceramente, pensé que ibas a volcar.
Te tuviste que bancar a algún hijo de puta que, escondido en un nick del Messenger, te quería asesinar la voluntad. Que agradezca al cielo que no lo agarramos.
Y sin el viejo, empezó a tallar la vieja.
Todos sabemos que remó en dulce de leche para que saliera todo bien.
Todos sabemos de llantos públicos y escondidos.
Todos sabemos que amenazó mil veces en abandonar.
Pero lo decía sólo para tomar impulso.
Y llegó 5° año, con el mérito de haber sido el alumno con mas meses de asistencia al colegio. Ibas de Febrero a Diciembre.
También llegó Bariloche, y te confieso que nunca corté tantos clavos.
Y llegando al final, confesaste que no querías terminar la secundaria.
Y eso te convirtió en un tipo normal.
Y hoy la emoción fue grande.
Por vos, por ella y por el.
Exe, estoy orgulloso de vos y te felicito.
A vos, que te quedaste sola y la peleaste, me siento orgulloso y feliz por vos.
A vos Gato, quedate tranquilo, está todo bien.

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